

La escuela, ¿prepara a los jóvenes para desenvolverse en el siglo XXI?
Y la respuesta no es fácil y tampoco existe, creo. Pero es necesaria realizarla pues la misma posibilita una reflexión hacia nuestra propia labor y los factores educativos circundantes.
Para tratar de esbozar una respuesta es necesario debatir en torno a ciertos puntos:
1º- El conocimiento o los conocimientos “enseñados” en aula, son válidos en la medida que posibiliten seguir aprendiendo y con conciencia de que el día de mañana pueden ya estar caducos u olvidados. En este sentido la Educación Formal en el Paraguay, plantea la enseñanza en base a Competencias y Capacidades, la misma posibilitará el desarrollo de habilidades y estrategias para seguir aprendiendo o hacer uso de los mismos para otras situaciones nuevas o semejantes. Esto también es útil para el docente, pues en este ambiente posmoderno ya no aprende sólo el alumno, ni enseña sólo el profesor.
2°- La Educación paraguaya por propuesta de la UNESCO, plantea y propone como Pilares de su Educación los siguientes tipos de aprendizajes: aprender a conocer, para adquirir los instrumentos de comprensión; aprender a hacer, para poder influir sobre el propio entorno; aprender a emprender, para accionar de manera preactiva, aprender a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas y el aprender a ser, para poder actuar con autonomía y responsabilidad.
Todos estos aprendizajes son importantes y deben ser atendidos de modo equitativo, el mayor énfasis de uno en detrimento de otro puede tener como efecto el desarrollo no integral del individuo en proceso de formación.
3º- Un apartado especial para los Transversales, pues personalmente considero que la formación en valores debiera de constituirse en centro y norte de todo el proceso educativo. Decía un santo, teólogo y doctor de la Iglesia Católica, San Agustín “Ama y haz lo que quieras”, haciendo referencia a que si uno ama no haría daño, cumpliría con sus responsabilidades, no se provocaría mal alguno, seguiría aprendiendo, ayudaría a otros a crecer.
El Currículo Nacional propone especialmente la Educación Democrática, la Ambiental, la Familiar y el Desarrollo del pensamiento crítico y productivo.
4°- El otro aspecto no menos importante, es la Tecnología y la Comunicación casi instantánea. Como docentes del siglo XXI no podemos seguir con el uso exclusivo del lápiz, borrador, tiza y pizarrón. De ningún modo descartarlos, pero tampoco dejar de considerar los demás recursos que están en manos de los alumnos, y quizás en las nuestras tengan un uso torpe al comienzo, pero no podemos dejar de lado el hecho que aprendemos hasta morir, y si aprendimos a lidiar con adolescentes y niños, no será inconveniente aprender a manipular un artefacto tecnológico o de comunicación.
La Tecnología y los recursos que la misma ofrece, son medios, no puede constituirse, en fin. El Ser Humano; varón o mujer siempre es y deberá ser el centro y final de todo proceso, la tecnología es útil siempre y cuando nos facilite la vida sin perder nuestro sentido humano.
5° Un aspecto específico que menciono en el marco de la Educación Integral y Global, es la que hace referencia a la metodología utilizada por el sacerdote Javier González Ramirez, en su libro “LA FORMACIÓN HUMANA DEL JOVEN”. El libro presenta estrategias para desarrollar temas centrales de la formación humana, como son la autoestima, el control de la vida emotiva, la fuerza de voluntad, la integración de la sexualidad en la dinámica del amor, la autonomía personal, la capacidad para proponerse metas, la relación positiva con los demás y la vivencia de valores éticos y religiosos. El autor presenta sus propuestas y pretende formar al joven en los siguientes aspectos:
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Dimensión psicológica, el joven ante sí mismo.
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Dimensión socio comunitaria, el joven en relación con los demás y con su realidad ambiental.
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Dimensión trascendente, el joven ante la trascendencia.
Quiero aportar una dimensión más y agregar, la dimensión intelectual – estratégica, el joven y los saberes de la ciencia y la tecnología, la cultura cotidiana y sistematizada y el desarrollo del conocimiento científico.
Estas dimensiones bien pueden ser enmarcadas dentro de la Educación en Valores, pero por una cuestión de inclinación personal lo separo del mismo.
Para concluir debo indefectiblemente mirar mi propia labor, y sin ser demasiado dura ni benevolente debo afirmar que existe la senda con mucho por caminar. La actividad docente además de una profesión se constituye en un apostolado, en un servicio y como a quien se sirve es a la persona en forma integral, siempre tendrá aspectos que ajustar, que rever y también existen puntos que nunca debe ni debiera modificar.
No puedo dejar de valorar los muchos alumnos competentes que se lanzan en cada promoción, pues no son únicamente los alumnos quienes siguen aprendiendo, ni la enseñanza, es exclusivamente labor del maestro. Incluso como alumna no puedo dejar al olvido a decenas de maestros que calan hondo en nosotros, maestros que no enseñan solamente su materia, sino enseñan el valor de la vida, de la profesión, de la honestidad, de la paz. Ellos están en las aulas de los distintos centros en diferentes niveles, y si para un individuo significaron mucho, seguirán influyendo positiva y constructivamente en otros centenares o miles.
Redacción, Pilar, año 2008.
Ajustado, año 2020.
La Educación y los nuevos empleos.

EEl libro ¡Sálvese quien pueda! de Andrés Openheimer, nos lleva a reflexionar sobre el futuro de los empleos de modo a ir infiriendo qué podemos hacer para prepararnos.
Qué pasará con los empleos tradicionales, qué nuevos empleo o profesiones se vienen?
"Pero la empresa dice que queremos ayudar a la gente que debido a nuestra tecnología tenga que hacer la transición a un nuevo trabajo de la mejor manera que conocemos: mediante la educación" (Andrés Oppenheimer).
Tener presente; en el ámbito laboral y en varios aspectos de la vida en comunidad:
